El perfil del gestor educativo en las instituciones educativos desde el punto de vista del gestor y la administración
El perfil del gestor educativo varía de acuerdo con la perspectiva que se
aborde, ya sea docentes, estudiantes,
comunidad. En este post se plantea el analizar la visión de este desde el punto
de vista de la administración y el propio gestor.
En principio conviene recordar la definición de la gestión educativa. Así, la gestión educativa se concibe como un proceso en el que se comparten compromisos permanentes, encaminados a un constante mejoramiento de la educación impartida por el Estado, desde sus distintas instituciones públicas y privadas, atendiendo a requerimientos socioeconómicos, políticos, jurídicos, históricos culturales y de distintos entornos, organizad os dentro de los parámetros establecidos por el sistema educativo.(Pita, 2020, p.142)
Para González(2006), un director es “un gerente y líder que sea capaz
de manejar y enfrentar el cambio, de promover, planificar y ejecutar con
talento, iniciativa y visión, las acciones de integración que comprometan a
toda la comunidad educativa."(p.4)
Para esta misma, el
perfil de un director debe estar compuesto de cuatro competencias
fundamentales. En primer lugar, debe ser un gestor que busca la calidad de un
centro educativo. Para ello debe diseñar, junto a su comunidad, y establecer los planes de desarrollo a
corto, mediano y largo plazo. Comprende también, el desarrollo de estrategias
para alcanzar las metas propuestas y de los procesos de evaluación.
Además de lo anterior, los directores tienen, como dice
Leithwood(2009) “la labor de movilizar e influenciar a otros para articular y
lograr las intenciones y metas compartidas en la escuela”.
Se requiere que el director asuma un papel
administrativo gerencial y uno como líder pedagógico. Este gran reto se
complejiza al examinar la lista de tareas que el cargo requiere, como las
propone el Manual de Descriptivo de Clases Docentes, en Costa Rica. Muchas de las tareas contemplan trabajo
burocrático que podría simplificarse. Al colocar tantas funciones en manos de
un director, lo que se consigue es que
se limite su cumplimiento. Es especial, con las relativas a lo pedagógico. Lo
que conlleva que se centre en lo administrativo-gerencial
El
sistema educativo apoyará, mediante estrategias innovadoras, la labor de los
directores de centros educativos, potenciando su gestión como autoridades
educativas locales, de manera que sea flexible, innovadora, asertiva y que
forme parte de la cultura de rendición de cuentas a la comunidad. (MEP, 2015,
p.23)
Para la ejecución el director en buena teoría dispone de una cierta
autonomía, como plantea la política curricular vigente.
Sin embargo,
ocurre una contradicción muy clara. El perfil del director implica una
cierta autonomía para la consecución de sus tareas, pero en la realidad el
marco de acción legal es muy limitado. Y debe en muchos casos convertirse en
ejecutor y supervisor de normas.
El perfil del gestor educativo
desde la administración lo promociona como una mezcla de gerente administrativo
y líder pedagógico. No obstante, en la práctica, sus funciones principales
preponderantes se enmarcan en lo primero. Y dentro de la cuales consigue muy poca libertad de movimiento para la
mejora de la institución educativa.
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